Colombia es sabrosura

Colombia es sabrosura

Visité Colombia por primera vez hace más de una década, y me pregunté qué me haría desear quedarme más tiempo. La respuesta llegó cuando estaba sentado en un pozo de agua de 600 años dentro de la ciudad amurallada de Cartagena, que descubrí por pura casualidad. Cuando volví de ese primer viaje, les dije a todos que este era un gigante dormido en América Latina, y que debemos esperar ansiosamente su despertar. Pueden imaginar lo buenos que fueron esos días. Bueno, hoy Colombia está despierta y ella es sabrosura. Continúo obteniendo respuestas cada vez que la visito, como aquella que vino durante un tour de grati en la ciudad de Bogotá cuando vi que mi mural favorito todavía estaba allí, y dejé que la anciana del mural me hablara. Cada vez que regreso a mi hotel favorito en Cartagena, me siento bienvenido, pues todos recuerdan mi nombre. Dice mucho acerca de cuán apasionadas son las personas de un país por el servicio cuando un mesero de un restaurante se detiene para preguntarte cómo están tus hijos… cada año, durante cinco años, después de que mis hijos estuvieron allí la última vez.

Acabo de regresar de mi última aventura, que me llevó por el departamento de Huila, en la región andina, hasta el desierto de la Tatacoa, en las afueras de Neiva, y a todos los pueblos remotos que conducen a la antigua necrópolis de San Agustín; una vez más, he encontrado un nuevo aprecio por Colombia en los nuevos lugares que descubrí.

Durante este viaje, me preguntaron por qué Colombia era tan querida para mí. Sorprendentemente, nunca me lo habían preguntado antes. Después de considerar esa pregunta por unos días, la respuesta me golpeó como un ladrillo. El turismo aquí surgió a lo largo de mi vida, lo que me permitió ocupar un asiento de primera la en el crecimiento orgánico que ha tenido el lugar durante la última década. Es casi como ver a tu hijo crecer y orecer. Colombia es mi bebé. Hoy, uso a Colombia como modelo para otros países que aún no han emergido. De hecho, Colombia es el mejor ejemplo de cómo un país puede unirse y estabilizarse, bajo el paraguas del turismo sostenible. Sin duda, como cualquier país, todavía hay dolores de crecimiento. Sin embargo, el futuro nunca ha sido más brillante, especialmente en los lugares más allá de Bogotá y Cartagena como San Agustín y el desierto de Tatacoa. Sí, soy oriundo de Kenia y mis linajes se remontan a la India, sin embargo, mi corazón late un poco más rápido en Colombia.

Cuando me preguntan por qué voy a Colombia todos los años, simplemente digo: "Me voy a casa".

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